Julio
Medem Lafont nació en San Sebastián el
21 de octubre de 1958. En su sangre se mezclan hasta cuatro
procedencias. Por parte de sus abuelos paternos Alemania y
Valencia, por parte de los maternos el País Vasco y
Francia.
Tras pasar parte de su infancia en su ciudad natal su familia
se trasladó a Madrid tras el nacimiento de su hermano Alberto. Allí estudió en
el Colegio de El Pilar, donde recibió una educación elitista en
el seno de un ambiente burgués y acomodado.
Su afición por el cine nació a la vera de la cámara
de súper 8 mm con que su padre rodaba la vida de la familia. Por
las noches, clandestinamente, Julio cogía la cámara para
experimentar con la magia de la luz y las imágenes junto a su
hermana Ana. Poco a poco y mediante el montaje de esos fotogramas el
futuro director comenzó a descubrir la poderosa fascinación
que es manejar el espacio y el tiempo, el atractivo que es crear una
ficción de la nada con una modesta cámara de súper
8 y una pequeña moviola.
Durante la adolescencia sufrió un episodio de desamor
que marcaría su personalidad: enamorado de una vecina en silencio vivió bastante
tiempo atormentado por la no correspondencia de sus sentimientos. Incluso llegó a
escribir una novela onírica, titulada
Mi primer
día, marcada por esta experiencia. La chica en cuestión
terminó siendo novia de uno de sus hermanos. Como curiosidad hay que apuntar
que aparece en uno de sus primeros cortos en súper 8, 'Fideos' (1979).
Tras este trance comienza
a invertir gran parte de su tiempo en los deportes, especialmente
en el atletismo donde llegó a ser toda una promesa y
estuvo a punto de ser becado para las olimpiadas. A los dieciocho
años fue a Soria decidido a convertirse en psiquiatra,
enfocando claramente su vida hacia una de sus obsesiones: el
estudio de los oscuros rincones de la mente humana. Finalmente
se licenció en Medicina y Cirugía por la Universidad
del País Vasco.
Instalado otra vez en San Sebastián comenzó a
entrar en el mundo cinematográfico profesional a través de la crítica
en
La Voz de Euskadi. Mientras, seguía rodando
cortometrajes, continuando con su aprendizaje autodidacta y escribiendo guiones
con los que soñaba algún día convertir en largometrajes.
Un
día viajó hasta a Madrid con un guión
bajo el brazo titulado
'Vacas'. En todas las productoras a las
que acudió le
rechazaron aquella historia de argumento extraño y título
no menos curioso. Medem, muy decepcionado, regresó a
San Sebastián y comenzó a redactar otra historia
menos compleja y más cercana a los postulados de la
industria. En esos momentos en que el guión de
'La
ardilla roja' comenzó a crecer entre las manos de
Julio fue cuando recibió una llamada de la recién
nacida productora Sogetel para aceptar el proyecto de
Vacas (1992).
Tras la realización de su primer filme, con el que consiguió una
gran repercusión por lo original de su propuesta, Medem comenzó a
construir a través de sus películas el universo fílmico
más interesante del cine español y uno de los más destacados
del cine europeo, señalado como uno de los herederos de miradas tan personales
como las de Luis Buñuel, Iván Zulueta o Víctor
Erice, o de cineastas europeos como Ingmar Bergman, Tarkovski o Kieslowski.
Tras
su segundo largometraje,
'La
ardilla roja' (1993), su vida pudo cambiar por completo
en el terreno profesional. Recomendado por el mismísimo
Stanley Kubrick (a quien entusiasmó el filme protagonizado
por
Emma
Suárez y
Nancho
Novo),
Steven Spielberg llamó a Julio
con la propuesta de dirigir
La máscara
del Zorro, una cinta basada en el mítico
personaje que iba a realizar su productora, Dreamworks.
Tras leer el guión y reflexionar sobre lo que provocaría
el
venderse a Hollywood realizando una película
de aventuras con un concepto cinematográfico muy
lejano al suyo, Medem desestimó el ofrecimiento
y prefirió continuar con sus proyectos fílmicos
en España. El filme fue dirigido finalmente en 1998
por Martin Campbell y protagonizado por Antonio Banderas,
Catherine Zeta-Jones y Anthony Hopkins.
El siguiente fue
'Tierra' (1996),
quizá la película cuya pre-producción
trajo más de cabeza a Medem, ya que tuvo que aplazar
el rodaje varias veces en espera a Antonio Banderas, que tenía
compromisos para rodar en EE.UU. Julio, cansado, acabó olvidando
a Banderas y optó (con mucho acierto) por
Carmelo
Gómez para interpretar al personaje de Ángel.
En 1997 creó
Alicia
Produce, su propia productora cinematográfica, con la que ha
realizado algunos de sus trabajos fílmicos y produciendo a otros.
En 1998, con
'Los
amantes del Círculo Polar', a Julio le llegó el reconocimiento
del público y se consolidó como uno de los grandes valores de la
cinematografía nacional. Esta película le causó un gran
trauma a pesar de su buen rendimiento comercial, ya que el trágico final
de esta historia de amor le perseguía constantemente en sus pensamientos.
Así que optó por dar otra oportunidad al personaje de Ana reencarnándole
en Lucía, la protagonista de su quinto filme,
'Lucía
y el sexo' (2001), una película que habla del azar, las casualidades
del destino y de
alimento que proporcionan a nuestra
existencia el amor y el sexo.
El 21 de septiembre de
2003, dentro de la Sección de Especiales Zabaltegui
del Festival Internacional de Cine de San Sebastián,
Julio estrenó
'La
pelota vasca. La piel contra la piedra', un documental sobre
la problemática política y social existente en
Euskadi. Este trabajo generó una gran polémica
de la que el director se defendió escudándose
en la
mirada limpia y honesta con
que se realizó este filme. Tras 'La
pelota vasca' Julio iba a plasmar en su sexto largometraje
de ficción la historia de
Aitor.
La piel contra la piedra, película hermana
del documental, pero que definitivamente aparcó para
lanzarse hacia otros derroteros fílmicos y narrativos
con
'Caótica Ana', que estrenó en el verano de 2007, y que supuso una gran apuesta personal del director. Y no salió nada bien. Gran parte del público y de la crítica despreciaron la película, siendo un gran revés para Medem el mal recibimiento del filme.
Tras largos meses de sufrimiento en los que se encerró a escribir historias casi complusivamente (y tras una sincera y valiente confesión pública en el diario
El País) regresó en enero de 2009 con su octavo largometraje, el séptimo de ficción,
'Room in Rome', su primer historia rodada íntegramente en inglés.