Gran parte de la magia
que destilan las películas de Julio Medem se debe a la
música de
Alberto Iglesias Fernández-Berridi (San
Sebastián, 1955), compositor de las bandas sonoras de
todos sus largometrajes y de algunos de sus cortometrajes. Se
podría decir que forman una de las
parejas
cinematográficas mejor avenidas del cine
español.
Alberto comenzó sus estudios de música
en San Sebastián, cursando Piano, Armonía y Composición.
Más tarde prosiguió su carrera en ciudades como Barcelona, París
y Milán. Entre 1981 y 1986 formó un dúo de música
electrónica con Javier Navarrete. Se inició como compositor para
el cine en la década de los ochenta donde adquirió renombre por
sus trabajos en el cine vasco. En esta etapa colaboró con Medem en
los cortometrajes
Las
seis en punta (1987) y
Martín (1988).
Pero fue en los años noventa cuando el músico donostiarra se consagró gracias
especialmente a sus composiciones para las películas de Julio
Medem y Pedro Almodóvar.
En los últimos años ha ganado la mayoría
de los premios Goya otorgados a la mejor banda sonora original
(
La ardilla roja,
Tierra,
Los
amantes del Círculo Polar, Todo sobre
mi madre, Lucía
y el sexo,
Hable con ella y
Volver), convirtiéndolo
en el compositor más importante y prestigioso del momento.
Siempre se ha sentido fascinado por la partitura de
Vértigo / De ente los muertos (Alfred
Hitchcock, 1958), compuesta por Bernard Hermmann, uno de sus grandes referentes.
También tiene gran devoción por los trabajos del mítico
colaborador del director italiano Federico Fellini, Nino Rota (
La
Strada, La dolce vita, Amarcord), y del estadounidense Thomas Newman (
Tomates
verdes fritos, American Beauty, Camino a Perdición).
En 2006 fue candidato al Oscar a la Mejor Banda Sonora Original por su composición para
El jardinero fiel, película del cineasta brasileño Fernando Meirelles, convirtiéndose en el primer músico español que lograba la nominación en los premios de Hollywood a la mejor música. El Oscar finalmente recayó en Gustavo Santaolalla por
Brokeback Mountain. Y en 2007 recibió el Premio Nacional de Cinematografía, concedido por el Instituto de Cinematografía
y de las Artes Audiovisuales, por "su trayectoria profesional plena de inspiración y animada por una constante búsqueda de formas expresivas nuevas y estimulantes en la composición de música para cine", dijo Fernando Lara, presidente del jurado y director general del ICAA. En 2008 logró su segunda candidatura a los premios Oscar por su trabajo para el filme de Marc Forster
Cometas en el cielo, premio que finalmente obtuvo Dario Marinelli por
Expiación.
Es indudable el beneficio que obtienen las películas
de Medem con la música de este compositor. Y no sólo por su belleza,
sentimiento y originalidad. Alberto convierte las notas de sus partituras en
otro personaje de la película, omnipresente, o incluso en un narrador
que nos transmite junto a la imagen la vida que encierra la pantalla. Alberto
Iglesias es, como dice el prestigioso crítico de música de cine
Conrado Xalabarder, el
complemento directo de
Julio Medem, «haciendo más accesibles sus películas y convirtiéndose
en el mejor portavoz de la introversión de los personajes, expresando
lo que esconden sus miradas y silencios".