El
primer encuentro de
Gonzalo "Kalo" Fernández
Berridi con Julio Medem se produjo en el cortometraje
Patas
en la cabeza (1985),
el primer cortometraje en 35 mm del
director. Más tarde también participó en
Las
seis en punta (1987) y
Martín (1988).
En
La
ardilla roja se produjo el primer encuentro entre Kalo
y Julio en el largometraje. En la segunda película de Medem se impuso
una fotografía
fresca y natural que imprimió un realismo muy expresivo a esta historia
de mentiras y medias verdades. La cámara, como ya lo hizo Medem en
Vacas,
captó planos muy ingeniosos, como los de las ardillas o los del fondo
del lago del camping, algo que se ha convertido con el tiempo en uno de los distintivos
del cine de Medem.
Su segunda colaboración
hasta el momento es la hermosísima fotografía
plasmada en los fotogramas de
Los
amantes del Círculo Polar. Toda la pasión
que destilan los encuentros, las miradas, los silencios que
envuelven a los personajes, queda contrastada por el azul nival
que llevará los protagonistas al Círculo Polar Ártico.
Paisajes fríos y cortantes, cielos blancos y resplandecientes,
sombras cómplices y sugerentes… Todas estas imágenes
deambulan por los planos de la película, siempre tamizados
por ese azul omnipresente inspirados en los fotogramas de
Azul (Krzystof Kieslowski, 1992). En esta película el segundo operador fue Mario Montero, director de fotografía años después del séptimo filme de Medem,
Caótica Ana.