Con una formación
prácticamente autodidacta,
Carles
Gusi Poquet (Barcelona, 1953) comenzó a introducirse
desde muy joven en el
nuevo cine de
la Transición, con directores como Carles Balagué o
Jesús Garay, haciéndose un nombre como
cameraman en
el gremio cinematográfico. Carles siempre ha confesado
su
amor por la cámara
y siempre que puede actúa como operador.
La fotografía de Carles Gusi en
Vacas resaltó el
protagonismo de la atmósfera rural, agreste, ahíta de violencia
interior, que reflejan las miradas que se entrecruzan las dos familias protagonistas
y rivales.
La
naturaleza, habitual
personaje en
las películas de Medem, es hermosamente fotografiada
por la cámara de Gusi, brillando los tonos verdes de
los montes vascos así como las sombras poderosas del
bosque.
Gusi además tuvo que conducir la cámara en planos
realmente fantásticos y que con el tiempo se han convertido en una de
las características del universo fílmico de Julio Medem. Así son
destacables el plano subjetivo del hacha, el plano del ojo de la vaca o las persecuciones
por el bosque, entre otros. También hay que comentar que el particular
mundo de Medem y su forma de rodar acabó chocando con la visión que tenía Carles
sobre la película, lo que conllevó que el entendimiento final entre
ambos no cuajase.
Carles Gusi volvió a trabajar junto a Medem en
Tierra,
esta vez como segundo operador a las órdenes de
Javier
Aguirresarobe.